3 de octubre – Italia: Nuestra Señora de las Gracias (1697)

María, ¡verdadera Madre en el orden de la gracia!

A propósito de la devoción al Inmaculado Corazón de María, el cardenal Ratzinger* precisó así su contexto en “El mensaje de Fátima”. El documento puede consultarse en el sitio de internet vatican.va:

“Corazón” significa en el lenguaje de la Biblia el centro de la existencia humana, la confluencia de razón, voluntad, temperamento y sensibilidad, en la cual la persona encuentra su unidad y su orientación interior. El “corazón inmaculado” es, según Mt 5,8, un corazón que a partir de Dios ha alcanzado una perfecta unidad interior y, por lo tanto, “ve a Dios”.

La “devoción” al Corazón Inmaculado de María es, pues, un acercarse a esta actitud del corazón, en la cual el fiat —hágase tu voluntad— se convierte en el centro animador de toda la existencia.

Si alguno objetara que no debemos interponer a un ser humano entre nosotros y Cristo, se le debería recordar que Pablo no tiene reparo en decir a sus comunidades: imitadme (1 Co 4, 16; Flp 3,17; 1 Ts 1,6; 2 Ts 3,7.9). En el Apóstol pueden constatar concretamente lo que significa seguir a Cristo. ¿De quién podremos nosotros aprender mejor en cualquier tiempo si no de la Madre del Señor?

Precisamente a través de la devoción a su Inmaculado Corazón, siguiendo su ejemplo de obediencia y recurriendo a su intercesión, se nos da el apoyo espiritual y la perseverancia necesarios para no desviarnos de los caminos de la salvación. ¡Y esta ayuda es real! Quiero gritar con todas las fuerzas de mi corazón que esta "Mujer vestida de sol" no es una figura materna simbólica, sino una verdadera madre en el orden de la gracia. Es un refugio auténtico y real para los pecadores.

* El cardenal Joseph Ratzinger, después papa Benedicto XVI, en abril de 2005, era Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

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